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Top10 en TDS – UTMB (Race report)

Top10 en TDS – UTMB (Race report)

Para dar un poco de contexto. Personalmente no me considero un corredor y si bien entreno bastante y correr en la montaña es la prioridad en mi vida en este momento, estoy bastante lejos de ser mas que un corredor amateur que intenta ajustar al máximo, todos los detalles antes de cada carrera para poder dar lo mejor de si. Creo que mis mejores años en términos de competencia y entrenamiento fueron 2015 y 2016, la verdad es que tuve resultados increíbles y me di cuenta de que podría seguir haciendo más y más cada año. A finales de 2016, luego de dos años de muchas horas entrenando y muchas carreras, no tenia motivación alguna para competir, no tenia tantas ganas de empujar mi cuerpo y mente al limite. Durante 2017, decidí tomarme un buen descanso, y durante al menos un mes, no corrí y me dediqué a otras cosas, poco a poco luego de este break, fuí tomando fuerzas y volviendo a mi estado de forma, pero durante todo el año, nunca me sentí lo suficientemente fuerte, o al menos no tan fuerte como antes. Luego de un par de malas carreras en Europa,  una CCC relativamente decente, me limité a defender mi titulo (con lo justo) en el EC, Chile. Esto fue un buen boost de confianza y decidí terminar de tomarme el año con calma, para en 2018, poder comenzar de cero. 

Creo que hacer un quiebre luego de un par de años de mucho estrés para el cuerpo puede ser clave en la recuperación y asimilación de todo el trabajo realizado durante ese tiempo.

Este año, partí con muchas ganas de entrenar, de competir y poco a poco construimos junto a Vicente, un plan de entrenamiento que me permitió sentirme en forma, fuerte y seguro, Luego de una muy mala carrera en el World Championship, no me preocupé demasiado y me dediqué a mejorar lo que faltaba, así ya casi listo para ir a mi revancha luego de mi único DNF en Lavaredo Ultra Trail, sufrí una caída entrenando en Chamonix. Lamentablemente me costó varios días de recuperación y no estaba lo suficientemente bien para ir a correr 120kms a las Dolomitas, que si bien lo pienso en frío en este momento, creo que no estaba preparado tampoco para hacer una muy buena carrera por allá en esas alturas del año. Luego de esto han venido ajustes de planes y me fuí a correr la carrera con mas altura promedio en Europa, High Trail Vanoise, con sus 70 kms y casi 6mil metros de desnivel positivos, me tomó 10hrs en terminar y con eso pude entrar en la 9na posición. Una muy buena señal ya que el nivel, era altísimo.

Ya en Agosto el plan era muy claro, enfocarme en TDS con todo. Entrenar y vivir durante 4 semanas como si fuera un profesional de esto. Para ello, me fui a reunir con Vicente, mi entrenador, en Font Romeu, un pueblo de montaña en los Pirineos, ubicado a 1.800 mts de altura y donde las posibilidades para entrenar son infinitas. 

Llegar a tener ganas de competir a fondo es insostenible si no hay periodos de baja. Descansar el cuerpo y la mente es probablemente la única forma para mi de llegar con “hambre” a una carrera. 

Este año, partí con muchas ganas de entrenar, de competir y poco a poco construimos junto a Vicente, un plan de entrenamiento que me permitió sentirme en forma, fuerte y seguro, Luego de una muy mala carrera en el World Championship, no me preocupé demasiado y me dediqué a mejorar lo que faltaba, así ya casi listo para ir a mi revancha luego de mi único DNF en Lavaredo Ultra Trail, sufrí una caída entrenando en Chamonix. Lamentablemente me costó varios días de recuperación y no estaba lo suficientemente bien para ir a correr 120kms a las Dolomitas, que si bien lo pienso en frío en este momento, creo que no estaba preparado tampoco para hacer una muy buena carrera por allá en esas alturas del año. Luego de esto han venido ajustes de planes y me fuí a correr la carrera con mas altura promedio en Europa, High Trail Vanoise, con sus 70 kms y casi 6mil metros de desnivel positivos, me tomó 10hrs en terminar y con eso pude entrar en la 9na posición. Una muy buena señal ya que el nivel, era altísimo.

Ya en Agosto el plan era muy claro, enfocarme en TDS con todo. Entrenar y vivir durante 4 semanas como si fuera un profesional de esto. Para ello, me fui a reunir con Vicente, mi entrenador, en Font Romeu, un pueblo de montaña en los Pirineos, ubicado a 1.800 mts de altura y donde las posibilidades para entrenar son infinitas. 

Llegar a tener ganas de competir a fondo es insostenible si no hay periodos de baja. Descansar el cuerpo y la mente es probablemente la única forma para mi de llegar con “hambre” a una carrera. 

La preparación fue bastante simple, luego de haber hecho buenos trabajos de intensidad y Vo2 max durante el año, ahora había que enfocarnos en volumen, desnivel y ritmos. Es decir, correr mucho, subir y bajar más aún y finalmente, hacerlo a ritmos buenos para no volverme tan “lento”. En estas cuatro semanas en Font Romeu, salieron algo así como 730 kms con 25 mil mas de desnivel positivo, algo así como 180 kms a la semana en promedio. Más allá del volumen, lo que me ha dejado más tranquilo han sido las sensaciones. La recuperación era muy rápida luego de cada entrenamiento y los ritmos mejoraban semana a semana. Con esto, Vicente y yo ya nos hemos dado cuenta de que sería potencialmente un muy buen año en TDS para mi.

La TDS (2018 – ya que su distancia cambió en 2019), 119 kms con 7.300 metros de desnivel positivos. Luego de un cambio de ruta por clima, ha quedado en unos 124 kms con 6.500 metros de desnivel positivos. Han sacado la subida más dura, y han agregado un par de vueltas para compensar. Realmente nada de eso me importó mucho, antes de la carrera, mi único objetivo era estar tranquilo y salir a disfrutar de los Alpes. 

El plan de la carrera en la ruta original, era correr en 15h30min. Con una progresión donde desde el km 51, comenzaría la carrera para mi, intentando cerrar lo mas fuerte posible en los últimos 30 kms. Con una subida menos, pensé que el tiempo debería ser menor, pero honestamente, no sabría cuanto más rápido.

 Para mí, una de las cosas más importantes es conocer a mi cuerpo y conocer a la montaña. Normalmente solo corro mirando la hora, para saber cuándo me toca comer o cuánto tiempo llevo corriendo, pero nunca miro los kms o el desnivel, me volvería loco, viendo que me quedan 90 kms cuando ya llevo 35 en el cuerpo o no? En esta carrera no ha sido diferente. En la partida, estaba sorprendentemente tranquilo, sentía una paz interior muy extraña para mí al inicio de una carrera importante. Qué más podía hacer que aprovechar y tomarme todo con calma y disfrutar.

LUEGO DE LA VUELTA DE RIGOR POR EL PUEBLO, COMENZAMOS CON LA PRIMERA SUBIDA, EN MENOS DE 10 MINUTOS, TODOS ESOS CORREDORES QUE HAN SALIDO COMO SI NO HUBIERA UN MAÑANA A CORRER EN RITMO DE 10KM UNA CARRERA DE 124KMS COMENZARON A AFLOJAR EL RITMO

comenzaron las caminatas y yo, tranquilamente trote la subida hasta que sentí que era momento de comenzar a marchar rápido y bastonear con paciencia. Aquí el nombre del juego es “guardar piernas para lo que viene” . Honestamente y al contrario de como debería ser en una carrera, en este punto cada vez que me pasaba un corredor, me sentía bien, significa que tendría a alguien más que pasar más adelante y eso, siempre me ha dado energías extras. 

Una vez arriba del primer col, con una vista increíble y rodeados de vacas con sus campanas sonando por todo el valle debajo de nosotros, había que comenzar a bajar. 15 kms de bajada por un camino muy “corríble”, donde esta la opción de ir a fondo y dejar las piernas en la primera bajada o ir dosificando para no gastar tantos cartuchos tan temprano. Nuevamente, manteniendo la calma, dejando que pase gente para yo poder hacer lo mío sin aflojar el ritmo pero sin volverme loco. Sabía que venía la subida a Col du Petit Saint Bernard, y sabía que ahí me estaría esperando el equipo de apoyo, Kirsten, Max, Nino y Pierre, un equipo que no lo podría haber soñado de mejor forma.  

Claramente si este equipo de soporte no habría podido lograr el resultado obtenido. Además, aunque no fisicamente, sé que Tom ha estado con nosotros en cada Kilometro. 

Kirsten: Sabe qué decir, me conoce muy bien y entiende como hacerme sentir mejor en caso de ser necesario, sabe que no me gusta saber en qué posición voy y ha visto cuánto me he preparado para esta carrera. 

Max: Mi partner  de aventuras y montañas, me conoce mejor que nadie en lo que a correr respecta y entiende el deporte desde adentro por lo que claramente, es una parte vital en una carrera tan larga. 

 Nino: Originario de les Contamines, un local del valle que conoce cada rincón de la zona. En 2017 me ha hecho de soporte con Tom, a quien dedico esta carrera. Nino ha sido el navegador y chofer del equipo, quien los ha llevado a abastecimientos dónde, de otra forma no habríamos podido saber cómo llegar. 

Pierre: Un local del valle de Chamonix. Su padre ha corrido cada año desde el primero, alguna de las carreras de UTMB. Ha Corrido la primera UTMB y la primera TDS por lo que Pierre conoce la ruta como la palma de su mano. En cada abastecimiento me dice que es lo que viene, con detalle y precision.

Finalmente llego al primer punto donde encuentro a el equipo, el Col du Petit Saint Bernard. Aquí viene otra gran bajada hasta el primer avituallamiento con asistencia. En él Col du Petit Saint Bernard el ambiente era increíble, yo he llegado con muy buenas sensaciones, y desde hace un par de minutos he venido alcanzando a corredores poco a poco. En la bajada hacia Bourg Saint Maurice, no me pasan mas de dos corredores, por lo que he tenido una buena bajada creo

Bourg Saint Maurice, km 51, es donde la carrera comienza para mí. Aquí el juego cambia de nombre y me pongo en modo competición.

Sin dejar que se me pasen las revoluciones para no fundirme, la misión es comenzar a alcanzar a todos esos corredores que vi irse en la primera parte. Así que luego de reabastecerme, parto con los siguientes 50kms en mente.  

Para no sobre estresarme mentalmente, he quebrado la carrera en 3 partes, dos de 50kms y una última de 30 kms. Que finalmente son menos, pero siempre dejo un margen extra en mi mente, just in case. 

Sin dejar que se me pasen las revoluciones para no fundirme, la misión es comenzar a alcanzar a todos esos corredores que vi irse en la primera parte. Así que luego de re abastecerme, parto con los siguientes 50kms en mente. 

Para no estresarme mentalmente, he quebrado la carrera en 3 partes, dos de 50kms y una última de 30 kms. Que finalmente son menos, pero siempre dejo un margen extra en mi mente, just in case. 

Sin dejar que se me pasen las revoluciones para no fundirme, la misión es comenzar a alcanzar a todos esos corredores que vi irse en la primera parte. Así que luego de re abastecerme, parto con los siguientes 50kms en mente. 

Para no estresarme mentalmente, he quebrado la carrera en 3 partes, dos de 50kms y una última de 30 kms. Que finalmente son menos, pero siempre dejo un margen extra en mi mente, just in case. 

Es aquí donde toda mi calma y relajo se acaba, ya que Kirsten, luego de asistirme me comenta que estoy en la posición 10, con el 6to solo a 10 minutos. Yo sabía que esto también significaba que el 20 podría estar a otros 10 minutos detrás por lo que aquí y durante los siguientes 27 kms, el juego se llama cazar o ser cazado

Saliendo de les contamines, comenzamos con una subida de 600 metros de desnivel positivo, pensé que sería cerca de 45 minutos a buen ritmo, pero por suerte, me tomó un poco menos y en 38 minutos ya estaba bajando para comenzar a subir lo que sería la última “pared” de la carrera. La subida a Col du Tricot, otra subida de 650 metros de desnivel positivos en menos de 2 kms. La noche estaba cayendo y antes de perder toda la visibilidad, logre ver a 3 corredores delante de mí, una vez se hizo de noche, todos apagamos nuestras linternas. La idea es nos ser vistos y con esto no mostrar a qué ritmo va cada uno, por lo que si alguien aflojaba el ritmo o apuraba el ritmo era imposible de saberlo. Estaba totalmente obscuro y en esos dos kilómetros de subida, calculo que llegamos a haber  6 a 7 corredores en el mismo momento. No se veía nada pero se escuchaban bastones, a veces algún jadeo  pero todo era una incógnita.

Saliendo de les contamines, comenzamos con una subida de 600 metros de desnivel positivo, pensé que sería cerca de 45 minutos a buen ritmo, pero por suerte, me tomó un poco menos y en 38 minutos ya estaba bajando para comenzar a subir lo que sería la última “pared” de la carrera. La subida a Col du Tricot, otra subida de 650 metros de desnivel positivos en menos de 2 kms. La noche estaba cayendo y antes de perder toda la visibilidad, logre ver a 3 corredores delante de mí, una vez se hizo de noche, todos apagamos nuestras linternas. La idea es nos ser vistos y con esto no mostrar a qué ritmo va cada uno, por lo que si alguien aflojaba el ritmo o apuraba el ritmo era imposible de saberlo. Estaba totalmente obscuro y en esos dos kilómetros de subida, calculo que llegamos a haber  6 a 7 corredores en el mismo momento. No se veía nada pero se escuchaban bastones, a veces algún jadeo  pero todo era una incógnita.

Una vez en lo más alto de Col du Tricot, comenzaba una bajada, muy resbalosa con mucho barro y con secciones bastante técnicas, sin duda los siguientes 4 kms han sido los más técnicos de toda la carrera. Una mezcla de barro, rocas, scrambling, bajadas y subidas con visibilidad mínima y un completo silencio. Esta sección acaba en una última subida de 200 metros de desnivel positivo y donde la última bajada nos deposita en Les Houches.  A un par de kilómetros de Les Houches, alcanzó a YanQuiao Yun, corredor de China con el que ya había compartidos kilómetros temprano en la carrera. YanQuiao no venía bajando muy bien por lo que pensé que la fatiga le había ganado. Al pasarlo quedó en posición #9 y mi objetivo es mantener esto hasta la meta. La felicidad no duró demasiado ya que entrando a el abastecimiento de Les Houches me pasa de forma desaforada, corriendo a un ritmo absurdo, Julien Chorier, uno de los corredores Franceses más experimentados en este tipo de carreras, Julien ni siquiera se detiene en el abastecimiento y se va directo dirección Chamonix. Aquí estaba yo, entre medio de los dos corredores Hoka que seguían en carrera, y tratando de recuperar el noveno lugar pero a la vez no perder el top10. 

Los últimos 8kms son “planos” horribles y pueden ir o muy rápido o muy lentos. Los corro a un ritmo bastante decente, creo que en promedio 5:15 min/km, lo cual no es nada malo para cerrar 15 hrs de carrera. Durante los últimos 8 kms he mirado hacia atrás al menos 10 veces, nunca logré ver una linterna por lo que asumí (error número uno) que no venía ningún corredor. Finalmente entro a Chamonix, con ganas de celebrar este top10, recordando momentos de la carrera. Todo esto acaba cuando a 600 metros de cruzar la meta miro hacia mi izquierda y ahí estaba YanQuiao, me había alcanzado en silencio y yo no lo supe hasta este momento. Finalmente no tuve otra opción que usar la última carta en un sprint final, intentando dejar al otro corredor detrás de mí, esto finalmente no ocurrió y luego de que ambos hemos terminado corriendo con todas nuestras fuerzas, hemos cruzado la meta en el mismo tiempo exacto, 15h04min10seg.

Que día, qué experiencia y que increíbles paisajes. Honestamente TDS es la carrera más hermosa de toda la serie de carreras del UTMB y estoy seguro de que volveré a correr más temprano que tarde. 

No podría estar más agradecido de todo el apoyo que he recibido durante este proceso, a Vicente Úbeda por el entrenamiento, a mi familia y amigos que han estado ahí apoyándome, disfrutando de mis logros y sufriendo cuando las cosas no salen bien. A Kirsten por ser la partner perfecta y a todos los que me siguieron en vivo o en línea durante la carrera. 

Todo este esfuerzo, entrenamiento y ejecución está dedicado a Tom Carsolio, por ser in increíble crew en 2017 y por darme fuerzas y ejemplos para continuar creciendo cómo persona y deportista día a día. 

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